ARQUITECTOS
Ateliers Jean Nouvel
MUSEOGRAFÍA
Viviane Morteau, Nathalie Sasso, François Leininger, Gaston Tolila
FABRICANTES
Goppion, Holz-Bois
ARQUITECTOS DEL ESTUDIO PRELIMINAR
Cyril Ruiz
ESTUDIO PRELIMINAR
Laurent Niget
ESTUDIOS
Didier Brault
ARQUITECTOS DE LOS ESTUDIOS
Isabelle Agostini, Cristiano Benzoni
PROTECCIÓN CONTRA INCENDIOS
M. Casso
INSTALACIONES TÉCNICAS
Ove Arup
CONCURSO
Alexiane Rossi
ARQUITECTOS DEL CONCURSO
Jean Philippe Godin, Thierry Marco
DISEÑO GRÁFICO
Sabine Rosant
CONSTRUCCIÓN
Bertrand Beissel, François Leininger, Gaston Tolila
ILUMINACIÓN MUSEOGRÁFICA
Observatoire n° 1, Georges Berne
INGENIERÍA ESTRUCTURAL
Ove Arup
FOTOGRAFÍAS
Philippe Ruault
SUPERFICIE
6900 m²
AÑO
2003
UBICACIÓN
Périgueux, Francia
CATEGORÍA
Museo
Descripción textual proporcionada por el arquitecto.
PROTEGER Y REVELAR
Quizá sean las acumulaciones de una arquitectura amnésica en nuestras ciudades y sus alrededores, y las décadas de estratificación, las que nos llevan a citar mejor la importancia de las civilizaciones desaparecidas y de unos vestigios que hoy se leen cada vez más como verdaderas raíces, y no como simples huellas.
Con Vesunna, en Périgueux, solo quedan contradicciones, incógnitas y estratos perdidos en la memoria del suelo.
El yacimiento arqueológico de la Domus des Bosquets es la ilustración tangible de la ciudad enterrada bajo tierra que dio origen a Périgueux.
El yacimiento debe revelarse y protegerse con magnanimidad, tacto, claridad y cultura, mediante una arquitectura que tendría el formidable privilegio de residir junto a antiguos fantasmas.
La relación entre la historia y la modernidad es una fuente arquitectónica de gran poesía, siempre que el acto legítimo de construir sea franco, sensible y preciso.
De la brecha vertiginosa entre dos fragmentos de lo real, confrontados en el espacio de unos pocos metros y en el tiempo de un par de milenios, nace una dimensión metafísica.
Se construiría un muro doble habitable y plantado, a modo de pantalla que englobaría una excavación arqueológica de la Tour de Vesone, la Villa des Bosquets y la muralla del siglo III en el extremo norte.
La villa quedaría cubierta por una gran sombrilla, alta y sencilla, con la cara inferior absolutamente plana.
Mediante una geometría calculada, heredada de la planta galorromana, se transcribiría en una planta, pretexto para introducir unos elegantes gráficos de sobriedad abstracta que pertenecen exclusivamente a las artes de nuestro tiempo. Toda la memoria del lugar quedaría protegida y revelada ante nuestros ojos contemporáneos.

























